Renzo sabía que la situación sería más fácil si estuviera saliendo con la hija de algún mafioso con los que su madre se frecuentaba. Ellas habían crecido en aquel mundo, al igual que él, y ni siquiera tendría que explicarles lo que ocurría.
Luisana no era una de ellas, y jamás podría aceptar algo como eso. Y no porque ella estuviera mal, pero era su realidad. El hombre tenía claro que había muchos asuntos con los que no estaba de acuerdo, porque eran negocios, pero también había muchas cosas de