Pensó que la idea de alejarse de su madre y de todos sus problemas por unos días le solucionaría muchas cosas en su cabeza. Sabia también que él no había apretado el gatillo, pero la idea de estar en ese lugar y formar parte de eso, lo hacía sentir sucio.
Luisana había terminado el trabajo después de unas extensas horas. Lo único que quería era regresar a casa y saber que Renzo la esperaba allí la ilusionaba mucho más.
—Hasta mañana, chicos —dice ella con una sonrisa cuando baja de la camioneta