Cuando lo tomaron de los hombros y lo empujaron hacia adelante, él se puso en guardia y estuvo a punto de golpearlo, hasta que lo reconoció.
—¿Que mierda, Marcos? —se ríe—. Me asustaste, pensé que me estaban siguiendo.
—Ey, no —se ríe el chico—. Solo te quería hacer una broma. ¿Todo bien? ¿Qué haces en Miami?
—Vine a ver a mi chica —sonríe— ¿Y vos? Tenía entendido que estabas en España.
—Vine a pasar unos días, nada más. Por cierto, te vi en las noticias, ¿Estás realmente con esa actriz?
—Si, s