El rayo oscuro que se alzó desde los fragmentos de la gema dejó una impresión indeleble en el cielo. Aunque su fulgor había desaparecido, una sensación de vacío permanecía, como si el aire hubiera sido desgarrado y no pudiera recuperarse por completo. Las ruinas de Uruk parecían aún más sombrías bajo el tenue resplandor de las estrellas, y un silencio pesado se cernía sobre el grupo, como si el mismo universo aguardara lo que vendría.
Poseidón avanzó hacia los fragmentos, cada paso acompañado p