El eco de los pasos del grupo resonaba sobre las ruinas mientras cada uno se dirigía hacia su destino asignado. Aunque habían trazado un plan, el peso de lo que enfrentaban parecía aumentar con cada segundo. El aire, cargado de una energía residual casi tangible, se sentía pesado, como si las ruinas mismas retuvieran el eco del poder que había sido desatado.
Poseidón lideraba a Kael hacia el este, donde las estrellas brillaban más débiles, ocultas detrás de un horizonte que prometía tormentas.