El temblor en la cámara subterránea era cada vez más intenso, y las figuras de los guardianes se alzaban como gigantes imponentes hechos de roca viva. La luz roja que pulsaba en sus grietas parecía latir como un corazón, mientras sus movimientos, aunque deliberados, llenaban el espacio con un eco que resonaba como un presagio de destrucción.
Afrodita se mantuvo inmóvil por un instante, sus ojos analizaban a las criaturas con la precisión de alguien que sabía que cada movimiento debía ser calcul