El descenso de la Cumbre del Destino parecía un ritual en sí mismo, con cada paso acompañado por el eco de lo desconocido. El valle que se extendía frente a ellos estaba cubierto por una bruma que se movía lentamente, como si tuviera vida propia. El aire era denso, cargado de un silencio extraño que hacía que incluso los sonidos más pequeños parecieran resonar como tambores lejanos.
Ethan sostenía la esfera fusionada contra su pecho, sintiendo su vibración constante, como si reaccionara a algo