Mundo ficciónIniciar sesiónEl rugido de la ciudad de Nueva York se desvaneció, reemplazado por el susurro constante de los pinos y el crujido de la grava bajo las ruedas del todoterreno.
Aria apoyó la cabeza en el asiento, observando cómo la silueta de los rascacielos era sustituida por la negrura densa de las montañas Catskill, el asfalto del puente Verrazzano, la sangre en su rostro y el veneno de Bianca Valmont se sentían como una vida anterior, aunque apenas habían p







