Mundo ficciónIniciar sesiónEn la penumbra del camarote, iluminada solo por el baile de la llama de la lámpara, el mundo exterior desapareció.
Ya no importaba Silas Sterling, ni el Embajador Beaumont, ni la traición de los Hamptons, solo existía el roce de la piel contra la piel, el contraste del cuerpo firme y marcado de Killian contra la suavidad de Aria.
Él la recorrió con una devoción casi religiosa, sus labios marcando cada centímetro de ella com







