Capítulo 32
Apenas salí por la puerta de la mansión escuché unos pasos detrás de mí.
—¡Paulina, espera! —La voz de Luciano hizo que me detuviera al instante.
Cerré los ojos Respiré profundamente y después me giré para enfrentarlo.
Él llegó hasta mí agitado. Parecía haber corrido desde la sala.
—Necesito hablar contigo. Solo dame unos minutos. Hay muchas cosas que no entiendo y siento que todos me están ocultando algo. —Su mirada reflejaba desesperación. Era muy diferente al hombre que me había