Capítulo 31
Salí de la casa con la memoria USB apretada entre las manos.
Todavía no podía creer que Noelia hubiera decidido ayudarme, jamás imaginé que terminaría entregándome mi llave de escape.
No podía revisar esa información sola. Solo había una persona en quien confiaba.
Tomé el teléfono y llamé a Julián.
—¿Puedes verme? Es urgente. Creo que por fin encontré la verdad sobre mis padres. —Mi voz todavía temblaba por los nervios.
Él no hizo preguntas.
—Envíame tu ubicación. Voy por ti.
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