Capítulo 21
Desperté lentamente. La luz del techo me obligó a cerrar los ojos otra vez, estaba en un hospital.
Sentía la garganta seca, la cabeza me dolía y un ardor en las muñecas. Recordé el agua mezclándose con mi sangre en el baño y una vergüenza enorme me invadió. Ni siquiera había sido capaz de terminar con mi sufrimiento.
Giré un poco la cabeza y vi a Daniel sentado junto a la cama. Tenía los ojos rojos. En cuanto notó que había despertado, se inclinó hacia mí y tomó mi mano entre las su