El aire era diferente en la meseta de Vahkir. No había brisa, ni sonido, ni siquiera olor. Era un lugar donde el tiempo parecía haber detenido su marcha. Donde la historia no pesaba y el futuro no alcanzaba. Un sitio escogido a propósito… por la Portadora del Vacío.
Sariah llegó sola.
Su vestimenta era sencilla: un abrigo rojo oscuro, botas de cuero envejecidas, y sobre su pecho colgaba el fragmento brillante del anillo de Serena, partido en dos. En sus ojos no había furia, sino decisión. En su