El amanecer no trajo consuelo.
Solo cenizas, humo… y silencio.
Los restos de la Guardia de la Medianoche fueron retirados por los pocos sobrevivientes que huyeron al ver a Serena elevarse en medio del claro. Su poder, incontenible, había marcado algo más que una victoria militar: había cambiado el equilibrio del mundo.
En los días que siguieron, Serena no habló con nadie. Ni siquiera con Kael.
Se encerró en la cámara de las raíces, donde la luna no alcanzaba a tocar directamente, pero los fragm