El camino de regreso al campamento fue un funeral en vida. La lluvia de Eldoria, que antes sentía como una bendición de la tierra, ahora me golpeaba la cara como un millón de agujas de hielo. Cada paso que daba hundiendo mis botas en el lodo era un eco de las palabras de Gael: "Tu madre... siempre fue el verdadero monstruo".
Natalia caminaba a mi lado, aferrada a mi brazo no biónico. Su calor era lo único que evitaba que mi núcleo entrara en un estado de hibernación forzada por el shock. A trav