El mundo digital era un desierto de estática azul y líneas de código que caían como lluvia ácida. Bryan flotaba en la nada, sintiendo cómo los recuerdos de su padre biológico se filtraban en su mente como un veneno dulce.
—Bryan... despierta... —la voz de su padre sonaba como un eco en un túnel—. No dejes que te convierta en él. El código... está en tu perdón, no en tu odio.
Pero afuera, en la realidad de acero de la Ciudad de Plata, el cuerpo de Bryan estaba sufriendo. Los cables en su nuca vi