La Ciudad de los Esclavos de Plata no era una metrópolis de metal y luces frías. Era algo mucho peor: una antigua ciudad enterrada bajo las raíces más profundas de Eldoria, donde la magia había sido pervertida y encadenada.
Bryan despertó encadenado a un altar de obsidiana negra. Sus muñecas y tobillos estaban sujetos por grilletes de plata maldita que quemaban su carne cada vez que intentaba moverse. El aire olía a incienso rancio, sangre vieja y desesperación.
Frente a él, flotando en un enorm