Durante unos segundos, el cerebro de Olivia se quedó procesando la respuesta, porque en el tiempo en que se sintió rechazada por su padre salió a flote su rebeldía adolescente y se había hecho varios tatuajes y piercings. Pero cuando decidió hacer un cambio significativo en su vida, se deshizo de ellos; agradeció que la tinta de su piel estuviera en sitios privados y que las perforaciones solo quedaran en sus orejas, pezones y en su ombligo.
—Esto es… —escuchó susurrar a Killian, y sacudió la