—¿Esto es un sueño? —Olivia murmuró.
—No —él contestó dejando dulces besos húmedos alrededor de su ombligo, la sintió estremecerse—, pero si así fuese solo tendríamos que disfrutarlo.
Ella se aferró a sus cabellos para tener un poco de estabilidad, porque el recuerdo del placer que le había dado anteriormente, hizo que ni siquiera se diera cuenta del momento cuando comenzó a deslizar sus pantalones por las caderas.
Cerró los ojos, al mismo tiempo que echó la cabeza hacia atrás disfrutando de