Eso se siente estar con la persona que amas.
MILA
El amanecer entraba por la ventana como un hilo dorado, tibio, imposible de ignorar.
Había pasado la noche despierta, con el corazón alborotado, reviviendo cada beso, cada palabra de Rhyd, cada mirada suya que me hacía olvidar que alguna vez tuve miedo.
No podía negar que estaba feliz… demasiado feliz.
Y eso, en tiempos de guerra, daba miedo.
Me senté en la cama, abrazando la manta contra el pecho, y suspiré.
—Kira… —susurré—. No puedo dejar de pensar en él.
«¿Y por qué deberías hacerlo?»,