Capítulo 24. Un momento de debilidad
Stella abrió los ojos, estaba sorprendida por la actitud de Lorenzo. Sus brazos se cerraron alrededor de sus hombros, ella podría jurar que lo escuchó sollozar, pero… quizá solo eran ideas suyas, ¿verdad?
—Lo lamento, señor, teníamos que terminar el trabajo para el pedido que sale a España mañana, no pude volver a casa a tiempo —susurró.
Lorenzo no respondió, se sentía demasiado abrumado y temeroso para hacerlo. Los latidos de su corazón eran erráticos y sentía que lo asfixiaban.
—Señor —llamó