Capítulo 23. ¿Cómo que no llegaron a la casa?
«Te quiero, Stella, te quiero como si fueras mi mamita»
Stella acarició los cabellos de la niña, la pegó a su pecho y le dejó un beso en la coronilla. Le preocupaba que Valentina la viera de aquella manera, no le molestaba, pero temía que, si Lorenzo la escuchaba, la regañara. Ella no pretendía ocupar el lugar de Lionetta Marchetti, pero su jefe tenía el corazón herido por su muerte y podía no gustarle que la pequeña dijera aquellas palabras.
—¿Me quieres, Stella? —preguntó en medio de un suspi