Capítulo 25. Ofrecimiento
Lorenzo nunca se imaginó que su ofrecimiento inocente iba a provocarle insomnio. No podía conciliar el sueño sabiendo que Stella estaba en la misma cama, aunque el pequeño cuerpo de Valentina los separaba…
—Debe ser el calor, la cama es muy pequeña para los tres —murmuró, echando un ojo a Valentina, la niña estaba dormida. Siguió de largo y se fijó en el rostro de Stella, tenía las mejillas ligeramente rosadas. Se preguntó si ella también sentía calor o quizá… Lorenzo apartó las sábanas y se