Dos meses después, el invierno comenzaba a asentarse en Eisblum. El viento frío traía consigo copos de nieve temprana que danzaban por los tejados, cubriendo las calles con un manto blanco y silencioso.
Reik se encontraba sentado en la camilla, con la bata abierta por la parte frontal, su vientre ya comenzaba a abultarse notablemente para cuatro meses y medio de embarazo. Tenía los ojos medio cerrados, soñoliento, mientras Nicolás le acariciaba el cabello con ternura.
—Te ves cansado… —susurra