Mundo ficciónIniciar sesiónMáximo no podía creer lo que escuchaba. La sangre le hervía mientras el veneno de Leticia flotaba en el aire de la bodega como un gas letal.
—¿Qué demonios le has dicho? —rugió Máximo, y su voz fue un latigazo que cortó el silencio—. Sabes perfectamente que todo eso son mentiras. ¡Eres una basura, Leticia!Él se acercó a ella con una furia incontenible. Antes de que pudiera reaccionar, Máximo la tomó del cuello, acorralándola contra la pared metálica del hangar. El metal crujió baj






