CAPÍTULO 78
Sebastián estaba apoyado contra la barandilla de su balcón, con una copa de vino tinto reserva en la mano. A un par de metros de él, repantigado en uno de los sillones, se encontraba Gabriel.
No se habían visto desde el episodio en la boda de su hermana Sofía.
— Debo admitirlo, Sebas, tu vino siempre es mejor que el mío —comentó Gabriel, haciendo girar el líquido rubí en su copa antes de darle un sorbo apreciativo— Y tu balcón tiene una vista que casi me hace olvidar el desastre de