CAPÍTULO 66
Durante todo el día había querido preguntar. Había deseado, con una urgencia que le quemaba las entrañas, interrogar a Catarina sobre cada maldito detalle de lo que había sucedido la noche anterior. Quería saber exactamente qué le había dicho ese hombre, cómo había llegado a estar sola en medio de una carretera helada.
El volumen de trabajo había sido implacable. No hubo un solo momento de tregua. Pero, más allá de la falta de tiempo, Sebastián se había impuesto una regla de oro: es