CAPÍTULO 65
A pesar del cansancio físico, a las seis y media de la mañana, Sebastian se levantó, tomó una ducha para despabilar el cuerpo y se enfundó en un traje de tres piezas color azul marino.
Mientras bebía un café expreso doble y amargo en su cocina, tomó una decisión administrativa y personal: le daría el día libre a Catarina.
Satisfecho con su resolución, Sebastián tomó su maletín y salió al pasillo del séptimo piso.
La puerta del 7A se abrió exactamente al mismo tiempo.
Allí estaba C