CAPÍTULO 61
Daniel se inclinó hacia ella, con la clara intención de besarla. El olor a vino en su aliento le pareció repentinamente asfixiante.
Catarina se echó hacia atrás, apoyando las manos en el pecho de él con firmeza para detener su avance. Fue un movimiento rápido y defensivo. Al hacerlo, el teléfono de Daniel, que sobresalía del bolsillo de su pantalón vaquero, se iluminó de nuevo debido a un movimiento brusco, mostrando la pantalla de bloqueo.
La vista de Catarina, aguda y desesperada,