CAPÍTULO 5
Martínez siempre había sido un hombre respetado en el mundo editorial, alguien que presumía de su estabilidad y de su impecable familia de catálogo. Su postura empezó a relajarse de una forma que a Catarina le resultó, en un principio, simplemente amistosa.
— Catarina, tenés que saber que sos una pieza fundamental en la editorial —dijo él, inclinándose un poco más de lo necesario—. Me gusta mucho cómo trabajás, pero más allá de eso... siempre fuiste una mujer con mucha luz. Tenés una