CAPÍTULO 4
No pasó mucho tiempo antes de que Beatriz se abriera paso entre el grupo de empresarios que rodeaban a su hijo. Lucía un vestido de seda azul noche, y su sonrisa, aunque amable, tenía ese brillo de "te atrapé" que Sebastián conocía desde la infancia.
— Sabía que verte llegar con esa mujer significaba algo, Sebastián —dijo Beatriz, acercándose lo suficiente para que solo él la escuchara, aunque su tono era vibrante de entusiasmo—. Tu hermana, Sofía, estaba genuinamente preocupada de q