CAPÍTULO 54
«Yo no estoy solo, Catarina. Olvídalo. No lo entenderías».
La indignación le quemaba la garganta. Catarina pensó que Sebastián tenía una vida oculta, una vida de la que ella estaba completamente excluida. Se imaginó a mujeres sofisticadas, abogadas implacables o juezas de hielo como Verónica Valdés, ocupando el tiempo y la atención de Sebastián mientras él, con una hipocresía monumental, se dedicaba a sabotear los escasos intentos de Catarina por encontrar a alguien.
Salió del ascen