CAPÍTULO 49
— ¡¿Y con qué vas a pagar a este abogado, se puede saber?! —bramó Arturo, dando un paso amenazador hacia el centro de la sala, señalando a Sebastián pero con los ojos clavados en su esposa—. ¡de la Torre no cobra con tarjetas de crédito, Victoria!
Victoria dio un paso atrás, pero no por miedo. Se irguió sobre sus tacones de diseñador, alzando la barbilla con una arrogancia que solo el dinero viejo podía comprar.
— ¡Te voy a quitar todo lo que me corresponde, Arturo! —replicó ella, s