CAPÍTULO 43
Para Catarina, caminar por las calles adoquinadas del pueblo donde nació y creció era volver a su esencia. Y caminar del brazo de Rafael, el flamante cardiólogo, era la coronación del sueño de su madre.
Rafael y Catarina hablaron durante todo el trayecto, casi cuatrocientos kilómetros. Al llegar, Eloísa los había recibido con un festín y lágrimas de emoción, mientras Héctor había evaluado a Rafael con un apretón de manos firme, concluyendo en silencio que el joven médico parecía un