CAPÍTULO 42
Al escuchar la llave en la cerradura, Eloísa levantó la vista por encima de sus gafas.
— Llegas tarde, hija —dijo, aunque su tono no era de regaño, sino de curiosidad—. ¿Estabas con el vecino?
Catarina cerró la puerta y soltó un suspiro, dejando el bolso sobre la mesa de entrada.
— No, mamá. Estaba con Clara. Tomamos un café, la conversación fue algo rápido después de...
Eloísa dejó el celular a un lado y palmeó el sitio vacío a su lado en el sofá.
— Ven, siéntate un rato antes de d