CAPÍTULO 38
A las diez y media, Catarina entró en el despacho con una pila de carpetas organizadas por color y prioridad. Las dejó sobre el escritorio con un golpe suave y satisfactorio.
— Aquí tienes los expedientes de tus últimos, la contestación de la demanda de Martínez lista para tu revisión final y la confirmación del vuelo para la firma con Miller —enumeró ella, cruzando los brazos sobre el pecho y mirándolo con una sonrisa de suficiencia—. Todo en su lugar. Como debe ser.
Sebastián dejó