CAPÍTULO 13
— ¡Catarina! ¡Por fin! —exclamó Sofía de la Torre, abriendo los brazos como si fueran amigas de toda la vida y no dos desconocidas unidas por un contrato legal redactado por su hermano—. ¡Estás aquí! Tenía miedo de que Sebastián te hubiera secuestrado en la oficina con alguna de sus emergencias.
Catarina se dejó abrazar, sorprendida por la calidez genuina de la hermana de su jefe. Sofía era la versión solar de Sebastián: compartían los mismos ojos y la estructura ósea aristocrática