Regresé a la mansión de la familia de Jelena, la gente de Gael me entregó la llave de un apartamento superior al que tenía con todo a mi nombre, pero sentía que no podía perder de vista a Jelena. Los empleados metieron mis maletas al advertir movimiento, alzo la vista, leía una revista sobre un sofá, sonrió y la dejó, se levantó y caminó hacia mí, con confianza pero no con la intimidad de antes.
—Volviste—dijo y me abrazó, me dejó un beso en la mejilla. Le besé los labios de forma superficial y