Eitor se subió el pantalón, y se arregló el cabello, se regresó a la mesa aun con la respiración dificultosa, bebió algo de agua. Yo quedé aturdida, turbada y deseando más realmente, pero no lo iba a decir. Me arreglé el cabello y la ropa, me senté junto a él.
—Quiero saber todo Eitor. Sé que mi padre no confiaba en ti, eso sé. Quiero saber en qué andas, en qué andan los McNamara y porque todo este asunto luce tan turbio.
—Has debido comenzar por allí y no irte a jugar a ser La Femme Nikita.
—¿Q