Seguir sin él.
Luz Marina.
Me encontraba en el hospital con mis dos pequeñas, agotado pero lleno de alegría. Tenía a Amina en mis brazos, dándole pecho porque era la más latosa y demandante. Mi padre, por otro lado, tenía a Alison entre sus brazos; ella era la más tranquila y observadora.
Ambas niñas poseían el cabello claro, aunque yo había pensado que serían pelirrojas como su madre. Sus ojos, de un azul intenso, brillaban con curiosidad y vida. Eran exactamente iguales, tanto que a veces costaba distin