Él no respondió de inmediato. En lugar de eso, sus ojos recorrieron la habitación, tomando nota de cada detalle antes de volver a fijarse en mí. La tensión en el ambiente era palpable, y Jaqui, sintiendo la incomodidad, se levantó lentamente, ofreciéndome un apoyo silencioso.
— Conozco esta mansión desde que era niño y sé perfectamente como entrar sin ser visto.— Presumió.
— A mi esposo no le gustará verte así que lárgate — Espeté molesta.
— ¿Así que es verdad que te revolcaste con él?— Pregunt