Mari dormía inquieta, pues después de que David se marchara junto a Soleil, él todavía no había regresado y eso le preocupaba.
En la madrugada, ella se despertó sobresaltada, giró hacia el otro lado de la cama y el hueco vacío junto a ella le confirmó lo que temía, David no había regresado, él había pasado la noche afuera.
Ella miró el reloj sobre la mesa de noche, marcaba las tres de la mañana, tomó el teléfono, revisó si había llegado algún mensaje corto y no encontró nada.
Antes de que e