Ambos sintieron que el mundo desaparecía.
Se miraron intensamente.
La atracción que sentían rebasaba todos los límites.
Rebeca se sonrojó, ella no supo disimular lo que sintió y se avergonzó, porque sintió que el psicólogo se dio cuenta de que su mirada la hechizó.
Cientos de imágenes pasaron por su mente, aunque no lo reconoció como el hombre con el que estuvo en su despedida de soltero, sin embargo, sentía que la sangre ebullición dentro suyo, su corazón palpitaba como nunca, tanto que temía