Rebeca trabajaba más que nunca, pero en su casa seguía aportando la misma cantidad de dinero, porque cada mes separaba una cantidad que iba a parar a sus ahorros personales.
Temía el día que le dieran el ascenso a su marido y éste no le permitiera trabajar.
Su panza se iba agrandando y la indiferencia de Camilo, aumentando, al menos no la golpeaba, a veces parecía que estaba muy ocupado con algún asunto fuera de su casa, pero Rebeca no tenía celos, al contrario, estaba más tranquila que de cost