Antonella
Me desperté por la mañana bostezando mientras el amanecer pintaba el cielo con tonos suaves; era un espectáculo hermoso que me hizo olvidar un poco el frío que calaba hasta mis huesos. A mi lado, mi esposo dormía plácidamente. Quise quedarme un rato más así, disfrutando de la tranquilidad y la calidez del momento.
Finalmente me levanté con cuidado para no despertarlo, entré al baño y me di una ducha cálida que me reconfortó. Salí sin hacer mucho ruido, me puse un pantalón de chándal,