Dante
La reunión había sido larga. Extenuante, incluso. Los accionistas y los socios, uno a uno, se fueron retirando con rostros satisfechos, algunos disimuladamente ansiosos por ver los frutos del próximo lanzamiento. Me quedé a solas con Catalina, revisando los últimos detalles del proyecto de trajes de baño.
Catalina, como siempre, se mostraba impecable: traje ajustado, el cabello rubio recogido en una coleta elegante, mirada astuta y profesional. Era muy eficiente, no podía negarlo. Y al se