Dante
La imagen de mi esposa… y de mi pequeña Nayeli. Acaricié con los dedos el cristal del marco. Tenía mucho de no verla, me sentía incapaz, culpable sobre todo.
—Lo siento tanto —susurré, con la voz quebrada—. No pude felicitarte aquel entonces pequeña. Y duele hacerlo, ya han pasado tres años sin ti y sin tu mami, y el dolor cada dia es mas desgarrador. si en ese momento no me hubiera molesto, si en ese momento hubiéramos pasado tu cumpleaños solos los dos, no te hubiera perdido.
Sus ojos…