Los días pasaban entre calma y angustia. No sabíamos que iba a pasar solo que la hacienda se encontraba más llena de hombres que nunca.
Damián había triplicado la seguridad y le había puesto precio a la cabeza de Sandra. José mejoraba con los cuidados de Rosario, Paula y mi madre.
Mientras Fara convivía con Brianna y le enseñaba un poco más del campo.
Todavía me era increíble que Fara fuera media hermana nuestra. Mi padre desde aquel encuentro no se dignó en buscarnos más y tampoco teníamos