Trataba de asimilar la noticia, pero al que más le costaba asimilarla era a Damián. Había pasado toda la noche en el balcón de mi habitación sentado simplemente mirando un punto fijo sin decir ninguna palabra.
Era casi media noche y sin el a mi lado era difícil conciliar el sueño: me levanto de la cama y salgo de la habitación con dirección a la cocina en busca de agua para tomar.
Al llegar a ella me encuentro a mi madre quien está sentada en la isla de la cocina con una botella de whisky a s