«¿Cómo decirle a Victoria que debían firmar un acuerdo prenupcial?», aquella era una pregunta que no había abandonado la mente de Massimo en la última hora.
Victoria había recogido los platos de la mesa luego de cenar, y se encontraba en ese justo momento en el fregadero lavando la vajilla; mientras tanto, su acompañante no dejaba de ver su pequeña silueta. El cabello de la mujer caía por su espalda como una encantadora cascada, lo tenía largo, y su tono castaño combinaba perfectamente con la d